sábado, 3 de febrero de 2007

Detalles del ingreso y del día a día en prisión

El GREFFE
El GREFFE es el servicio que gestiona la situación penal de las personas detenidas. A su llegada a la prisión, el GREFFE registra la detención, crea la ficha penal y procede a entregar un número de encarcelación. Este número que se le asigna a la persona, llamado Écrou (se pronuncia ecrú), es la única identificación del detenido hasta su salida. Este número no cambia, solo si la persona es trasladada de prisión.

Así mismo, el GREFFE retiene las pertenencias que llevan consigo las personas al momento de su detención (pasaporte, computadoras, etc.) Se les entrega un papel para su firma, con el detalle de los objetos que quedan en su custodia, los cuales, normalmente, les son devueltos en el momento de su excarcelación.

Uniformes:
en Francia los detenidos no utilizan uniformes, sin embargo existe una estricta prohibición de utilizar vestimentas de color azul, pues es el color utilizado en los uniformes de los vigilantes de prisiones.


Revisión médica
En los días siguientes a su encarcelación, los detenidos pasan por una revisión médica, a fin de asegurar el buen estado de salud, y para administrar los medicamentos que fueran necesarios.


El S.P.I.P.
Posteriormente, reciben la visita de un miembro del Services pénitentiaires d'insertion et de probation, en francés (S.P.I.P). Este servicio está encargado de favorecer el acceso a los derechos y a los dispositivos que permiten la reintegración de las personas detenidas, asegurando la realización de actividades, cuyo fin es el de preparar su liberación y posterior reintegración en sociedad. Este trabajo lo llevan a cabo los consejeros y consejeras del S.P.I.P (se dice “espip”)


El trabajo en la prisión
Un día tipo en prisión puede incluir una salida al patio, con lo cual los detenidos llegan a pasar hasta 23 horas al día en su celda.

En algún momento de su condena, y en la medida de la disponibilidad de empleos, la administración penitenciaria propone la realización de algún tipo de trabajo. Bien sea en la cocina, o en los ateliers, donde se llevan a cabo diferentes actividades (como colocar carátulas a cajas de CD’s) en la semana. Este trabajo depende de los llamados concesionarios, empresas privadas que firman contratos con las prisiones, con el fin de realizar trabajos simples.

El trabajo ayuda a olvidarse del encierro, y los días pasan más rápido. También permite a las personas contar con dinero para comprar diversos objetos de alimentación o higiene. Y lo más importante, en el caso de los delitos de tráfico de estupefacientes, el pago de la multa de la aduana (leer abajo).


La alimentación
Las comidas son distribuidas en las celdas directamente. Por medio de la cantina, la persona tiene la posibilidad de comprar determinados alimentos.


La cantina
El pago del trabajo no se realiza en efectivo, sino que se acumula en una cuenta que se abre a nombre del detenido en la CANTINA. La cantina es un lugar donde se almacenan los objetos y productos que se ofrecen a los detenidos, y que ellos mismos compran. Existe un conjunto de productos que pueden ser adquiridos en la prisión (alimentos, cigarrillos, productos para el aseo personal, estampillas para el correo, aparatos eléctricos, etc.)

¿De qué manera funciona? Al detenido se le abre una cuenta personal desde que ingresa en prisión. Esta cuenta recibe el dinero producto del trabajo en prisión, y de esa manera la persona puede solicitar, por medio de una planilla que distribuyen en las celdas, los productos que desea adquirir.

La persona privada de libertad puede recibir muy pocas cosas del exterior, motivo por el cual la cantina es imprescindible, pues es prácticamente su única posibilidad de adquirir alimentos o enseres.

Importante:
en el caso de los delitos por tráfico de estupefacientes, la Aduana francesa impone una multa elevada en el momento del juicio. Esta multa debe ser pagada por el detenido, para poder ser liberado. La mayoría de las veces, a solicitud del detenido, el monto de la multa se reduce, pero sin embargo su pago sigue siendo obligatorio.

Es por ello que la persona privada de libertad debe solicitar que se retenga un monto de su trabajo para el pago de su multa. Por último, la administración penitenciaria reserva una suma de dinero de su “cantina” para entregarla al detenido en el momento de su liberación.